Rompiendo Esquemas con el dinero
Hay muchas definiciones de dinero, casi todas ellas erróneas o inservibles si queremos ser abundantes y alcanzar la libertad financiera.
Sin ir más lejos, el todopoderoso Google lo describe como “conjunto de monedas y billetes que se usan como medio legal de pago”.
Muchas veces he explicado que estudié la licenciatura en Economía (y un par de másteres y el curso de doctorado, también), por lo que creía tener bastante claro qué era el dinero.
Además, estudié por vocación, porque me gustaba el dinero y quería entender bien cómo funcionaba.
Pues bien, el dinero se puede contemplar como una unidad de medida, como una unidad de valor y como una forma de acumular riqueza. Ésas son sus tres principales funciones, según los economistas.
Unidad de medida, porque todo lo pasamos a moneda y así comparamos (una casa es mejor o peor en función de cuánto vale, por ejemplo; sin tener en cuenta otros factores como que a mí personalmente me guste más o menos la distribución que tiene).
Unidad de valor porque al medirlo todo en unidades monetarias (en euros o en dólares, por ejemplo), podemos saber cuánto vale todo (olvidando que las cosas más valiosas, como el amor de un ser querido, no se pueden medir en moneda).
Y forma de acumular riqueza porque podemos almacenar el dinero y luego, con éste, comprarlo casi todo… casi todo, menos la salud y el amor, que son las dos cosas más importantes en la vida.
Así pues, tras unos años dedicado a la Economía y viendo que lo que había aprendido no me servía para saber en qué consiste y de qué depende la abundancia, decidí emprender la búsqueda a través de mis maestros (no los profesores de la carrera, sino auténticos sabios en este tema).
Y llegué a algunas conclusiones que rompen los esquemas a cualquier persona que haya estudiado. El primero de ellos, de la mano de mi querido y admirado Raimon Samsó, es que el dinero es energía, concretamenteel dinero es amor.
Cuando lo utilizas de la forma adecuada, al comprar algo que quieres pagas a quien te lo vende con amor en forma de dinero, y al vender algo a alguien, éste te lo paga con amor.
Es una afirmación poderosa. Y si le agregamos que tú eres tu dinero, aún es más rompedora. Es lo que Raimon llama el primer secreto de riqueza verdadera: “toda riqueza proviene de uno mismo y no de los demás, pues sólo uno mismo puede darse o quitarse todo a sí mismo”.
Pero ¿cómo funciona el dinero? Es algo muy material, así que debe seguir unas leyes muy terrenales, ¿verdad?
Pues ahí te rompo los esquemas de nuevo: en realidad no tiene nada de terrenal porque todo lo material sucede primero en el mundo espiritual, en el mental y en el emocional. Y luego se traduce en un efecto físico, material.
Así que el funcionamiento es éste: tú proyectas desde tu pensamiento y emoción (lo cual te convierte en quien estás siendo) y el mundo lo fabrica.
Si lo piensas bien, esto es súper poderoso porque tú puedes decidir qué y cómo pensar acerca del dinero (siempre que logres tomar conciencia de tu pensamiento). Y luego el universo se encarga de “fabricar” en el mundo material eso que tú has decretado.
Es por ello por lo que hago la siguiente afirmación, que sé que levanta ampollas: tienes una mente abundante y por eso en tu cuenta bancaria hay un saldo elevado, o tienes una mente pobre y por eso no tienes un euro.
Sinceramente, no estoy aquí para caerle bien a nadie, sino para arrojar luz sobre un tema tan importante y del que tan poco sabe la mayor parte de la gente. Por eso los resultados son los que son. ¿No me crees? Mira tu cuenta corriente. Si tienes el dinero que quieres tener, entonces no me hagas caso.
Dos cosas más y dejo de zarandear tu mente, que sé que el artículo de hoy tiene miga. Pero créeme que lo hago porque quiero que seas abundante.
Primera: es importante que definas para qué quieres el dinero. Si tu intención es ser feliz, estás diciéndole al universo que no lo eres ahora, y eso no le gusta. Si tu intención es demostrarle algo a alguien, esa energía tampoco es positiva.
Pero si quieres seguir dedicándote a lo que más te gusta y ayudar a más personas, entonces el universo estará encantado de concederte lo que le pidas. Eso sí, tendrás que aprender cómo hacerlo.
Segunda y última: aquello en lo que te enfocas, se expande. Así que, si te pasas la vida preocupado porque no tienes dinero, el universo te concede el deseo de que puedas seguir preocupado por no tener dinero.
Nos explicaron mal la Ley de la atracción. No atraemos lo que deseamos, sino aquello en lo que pensamos. Pregúntate si estás dedicando energía e intención a lo que quieres o a lo que no quieres. Y ajusta lo que sea necesario.
Feliz semana,
Por Manu Ramírez
Director General ESINEC