Recordando viejos tiempos, aprendiendo nuevas lecciones

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No nos engañemos: muchos ya peinamos canas. Así que esto de lo que te voy a hablar hoy seguro que lo tienes en lo más recóndito de tu memoria… aquellos veranos en los que “tocaba” repasar y prepararse para el siguiente curso.

Me refiero a los famosísimos cuadernillos de Vacaciones Santillana (que aún existen hoy en día, por cierto).

¡Qué recuerdos! Mis padres me “facturaban” a principios de julio al pueblo de mi madre, en el Pirineo Aragonés. Allí vivían mis abuelos, en una masía con tierras y animales. En los corrales del piso de debajo de la misma casa tenían conejos, palomos, gallinas y dos cerdos.

A unos veinte metros de distancia de la casa, en la era, había una pequeña granja para doscientas ovejas y sus respectivos corderos.

¡Qué tiempos! Cómo me divertía pasando casi todo el verano entre animales, calzándome la boina, con una pequeña navaja de hueso en el bolsillo y un palo siempre en la mano. Un auténtico chico de granja. Feliz como una perdiz.

Eso sí, todos los días dedicaba un rato a hacer esa tarea que me habían asignado. Allí estaban aquellos cuadernillos que iban guiando qué cantidad de trabajo debía realizar por día.

Era un pequeño entrenamiento, repaso de algunas cosas importantes que quizás no había terminado de aprender del curso anterior e introducción de aquellas otras que requería empezar a mirar para el nuevo.

En aquellos momentos lo hacía porque me lo habían “pedido” y porque era la condición que me imponían para pasar todo el verano en el pueblo y no en nuestro pequeño piso del centro de Barcelona.

En realidad, estaba haciendo algo muy importante, algo que de adulto he entendido: utilizar parte del tiempo libre para prepararme para lo que viene.

Hoy en día todos esperamos las vacaciones porque significan tiempo libre. ¿Pero qué sentido tiene fingir ser libre durante unas pocas semanas para luego volver a la sensación de esclavitud el resto del año?

Así es como se siente la mayor parte de la gente. Seguro que tú no eres una excepción. Yo tampoco lo fui durante algún tiempo.

A veces pienso que hemos perdido el norte. Muchas personas viven siguiendo el patrón de la película Fiebre del sábado noche: jodidos de lunes a viernes y tratando de compensar eso los fines de semana y las vacaciones.

¡Qué absurdo! Sobrevives de lunes a viernes, de septiembre a julio… y tratas de recuperarte los fines de semana, algunos puentes, y en las vacaciones.

¿Por qué lo llamo absurdo? Porque eso es la carrera de la rata. Y esperamos a tener tiempo para hacer lo que realmente queremos hacer cuando nos jubilemos (con casi 70 años).

Sinceramente, eso no es vida. Mi padre siempre decía que iba a hacer un montón de cosas cuando se jubilase. Murió repentinamente a los cincuenta y cinco años, y con él todos sus proyectos.

¿No sería acaso una mejor estrategia aprovechar parte del tiempo libre de las vacaciones para prepararte e ir escalando posiciones hacia tu vida WOW?

Me explico…

Puedes simplemente sobrevivir, hacer lo que has hecho siempre, tener una vida rutinaria y francamente vacía.

Pero también puedes VIVIR una vida WOW, que valga la pena, que te haga feliz, que sientas que, si hoy fuera el último día de tu vida, habría valido la pena vivir.

Puede sonar utópico. Pero yo he pasado de lo primero a lo segundo.

Yo también tuve una vida gris (me llamaban Manu, mala leche). Y ahora vivo como me da la gana: me dedico a lo que yo he elegido, soy mi propio jefe, tengo el horario que yo decido, trabajo desde mi casa… y soy feliz.

¿Todo eso ha sido gratis? ¡NO! Ha requerido preparación, aprendizaje, cometer muchos errores, caerme y volver a levantarme (a veces, sacando fuerzas de donde creía que ya no quedaban)…

Pero es posible. Y ésa es mi invitación para ti y para todas las personas con las que me cruzo en el camino.

Trabaja para tener una vida plena y ser feliz, que cuando te quieras dar cuenta se estará acabando el partido.

Volvamos a las Vacaciones Santillana. De pequeño hacía algo MUY importante: aprovechar parte del tiempo libre para ir subiendo de nivel, año tras año.

Lo bueno es que en vacaciones disponemos de todo ese tiempo que habitualmente nos falta, así que en realidad no cuesta nada dedicar unos minutos al día a tu crecimiento personal y profesional.

En vacaciones tienes mayor tranquilidad y puedes realmente disfrutar de tu preparación, sin tener la sensación de urgencia y de estrés que padeces habitualmente durante el resto del año.

Así que aquí tienes una lección importante: es mejor que aproveches el tiempo ahora que más tarde. Básicamente, porque AHORA es el único tiempo que realmente existe.

Recuerda lo que te he ido contando en anteriores artículos: el mundo ya no es el que era, cambia continuamente y además no sabemos hacia dónde se dirige. ¿Qué tal si te preparas antes de que te quedes definitivamente fuera de juego?

¿Sabes por qué el gobierno de este país ha aprobado un Ingreso Mínimo Vital? Porque sabe que la mayor parte de las personas que se han quedado sin trabajo no lo volverán a encontrar. Porque sabe que la pobreza va a ser la norma para buena parte de la población.

Siento ser tan directo, pero lo hago por tu bien: o espabilas o estás jodido.

¡Fórmate! Hay dos cosas cruciales hoy en día (nosotros las vimos venir hace años y por eso creamos ESINEC): la Inteligencia Emocional y el Coaching.

Inteligencia Emocional porque vas a necesitar gestionar bien tus emociones, ser optimista, tener un buen autoconcepto, trabajar tu perseverancia y tu paciencia, ser proactivo y extravertido, tener empatía y, lo más importante, ser agradecido.

Y Coaching porque es la profesión del futuro, porque te ayuda a clarificar objetivos, a adaptarte al cambio, a ser más creativo, a empoderarte y a llegar más lejos, entre otras cosas. Y además puedes ayudar a otras personas a que consigan todo eso y mucho más.

Si ves el valor de lo que te estoy contando, entra en el apartado formaciones de nuestra página web (www.esinec.com) y pídenos información. Pregúntanos si nos queda alguna plaza libre y, si te decimos que sí, no pierdas tu oportunidad.

Te contaré un secreto a voces: el tiempo es oro, es el recurso más valioso que tenemos porque no vuelve. Así que no lo pierdas. Prioriza de forma consciente.

Quizás tienes ganas de descansar (lo entiendo), pero dedica un rato cada día a formarte. Es la mejor inversión que puedes hacer.

Puedes dedicar una pequeña parte de tus vacaciones (unos minutos al día) a formarte para que luego puedas dedicar una gran parte de tu año a estar de vacaciones. ¿Cómo te suena eso?

Ahora bien, y esto es clave: la diferencia entre quienes consiguen lo que quieren y quienes se quedan por el camino es LA ACCIÓN. No te servirá de nada leer este artículo si no haces nada.

Así que insisto: entra en nuestra página web, pídenos información sobre nuestras formaciones, e invierte en tu crecimiento personal y profesional. Será la mejor inversión que hayas hecho jamás.

O no hagas nada, disfruta de tus vacaciones este verano… y buena suerte con tu vida el próximo curso. Te aseguro que se avecina una tormenta y de las gordas. ¿Dejarás que te pille o vas a prepararte? Tú decides

Feliz semana,

Por Manu Ramírez

Director General ESINEC

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