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Vetusta Morla dedicó una canción durante la cuarentena a esos ángeles que cuidaron (y cuidan) de todos nosotros:

Médic@s, enfermer@s, personal de limpieza, hombres y mujeres de las fuerzas de seguridad, conductores y transportistas…

Hablaba la canción del aplauso que se habían ganado y que cada tarde a las 20:00h les brindábamos desde el balcón. Y mencionaba también esos abrazos prohibidos que se merecen.

Y de esto último quiero hablar: de los abrazos, de las muestras físicas de afecto que tanto necesitamos los seres humanos… al menos en nuestra cultura, que somos muy de tocar.

Este maldito virus y la gestión que de la pandemia se está haciendo nos ha llevado a una triple crisis: la sanitaria, la económica y la social.

La crisis sanitaria es de sobras conocida. A diario nos dan múltiples datos sobre ella. Los medios de comunicación consiguen (no sé si a propósito) desinformarnos, pues un exceso de información mal ordenada y mal explicada tiene el efecto de confundir, no de arrojar luz.

La crisis económica ya la estamos viviendo pero sólo ha empezado. La mayoría de las personas ni siquiera se imagina la magnitud de la misma. Quienes tengan el recuerdo de la que empezó oficialmente en 2008, podrán observar las diferencias, pues la crisis que se nos viene encima es de órdago.

Y finalmente la crisis social, ésa de la que casi nadie habla todavía pero que dejará secuelas a toda una generación.

La crisis social a la que me refiero empieza por el miedo al prójimo. Todos somos susceptibles de ser portadores del virus, de forma que cada vez mayor número de personas está cogiendo miedo al contacto físico o al simple acercamiento.

Bajo la excusa de este puñetero virus (y al usar la palabra “excusa” no quiero decir que sea falso), nos hemos acostumbrado a mantener una distancia de seguridad. ¡Menuda expresión! De la noche a la mañana, necesitamos mantener las distancias entre nosotros.

Y no sólo con desconocidos. Porque el virus no distingue si una persona es familiar, amigo, saludado o desconocido. Debemos mantener la distancia, todos con todos (salvo convivientes y algunas insólitas excepciones más).

Todos con mascarilla, lavándonos antes y después de tocar cualquier cosa, manteniendo una distancia de al menos dos metros entre nosotros…

O eso dice al menos la teoría. Porque, sinceramente, no toda la población sigue las normas. Y de ahí que aún se genere más miedo, porque los medios de desinformación (perdón, quería decir los medios de comunicación) los señalan y los acusan de poco menos que ser el eje del mal.

Tenemos a una parte de la población asustada (es la mejor manera de controlar a las masas, por cierto) y a otra parte negando y retando a las fuerzas del orden. Unos contra otros, todos peleados. Unos por la calle sin mascarilla, porque sí. Y otros increpando a los unos, también porque sí.

Mientras tanto, los más pequeños aprendiendo en los colegios que hay que lavarse frenéticamente con más y más jabón, que no pueden acercarse a dar un beso a sus abuelos, que hay que guardar las distancias…

¿Alguien se ha planteado los efectos psicológicos que todo esto tendrá sobre la población, especialmente los más pequeños? No sé si algún psicólogo le ha puesto nombre al trastorno que seguramente se está creando. Yo propongo algo así como gentefobia.

Nosotros, en ESINEC, nos hemos visto obligados a parar toda nuestra actividad presencial porque en todas nuestras formaciones nos abrazamos y nos tocamos (en el buen sentido de la palabra; no hablo de sexo) y eso no está permitido.

Así siete meses. Y todos los días nuestros alumnos nos preguntan cuándo volveremos a los entrenamientos presenciales. Porque la formación online puede ser de muy buena calidad y aportar muchísimo, pero nos falta el roce, ése que hace el cariño.

Los abrazos prohibidos porque puedes coger el virus al darlos. Los abrazos prohibidos, que son reparadores y tienen hasta 7 beneficios estudiados:

1.- Incrementan tu confianza y seguridad.

2.- Reducen los sentimientos de enfado y apatía.

3.- Favorecen la felicidad y mejoran tu estado de ánimo.

4.- Fortalecen tu sistema inmunitario.

5.- Reducen el riesgo de padecer demencia.

6.- Rejuvenecen tu cuerpo.

7.- Disminuyen la presión arterial.

Los abrazos prohibidos, que tanto echamos de menos quienes hemos probado su dulce efecto.

Los abrazos prohibidos… que espero que vuelvan a ser la norma más pronto que tarde. Porque, a fin de cuentas, la salud no puede estar reñida con el amor. Y una forma básica de demostrar amor es mediante el contacto físico.

 

Feliz semana,

Por Manu Ramírez

Director General ESINEC

11 respuestas

  1. ¡Totalmente de acuerdo, Manu! Está siendo peor el tratamiento que la enfermedad. Privar a las personas de los beneficios de los abrazos es algo diabólico, algo criminal, que no tiene nada que ver con la supuesta pandemia. Y no digamos ya lo que se está haciendo con los niños, es un daño irreparable desde todos los puntos de vista (Psicológico, social, emocional, su sistema inmunológico…) ¿Qué clase de adultos serán el día de mañana?
    ¡Que vuelvan los abrazos cuanto antes!
    Gracias Manu

  2. Hola Manu, gracias por compartir este mensaje.
    En mi caso particular, cuando me prohíben algo mas lo quiero. Es asombroso cuando te consigues a alguien andando y solo puedes saludar de lejos, hay algunas personas mas temerosas que otras en cuanto al contagio del bicho. En cambio te consigues otros que conocen el “merezco buena salud” y “cero contagio” que con gusto te dan un abrazo “clandestino”. Wao increíble que tengamos que abrazarnos de manera discreta para que no nos descubran como si cometiésemos un delito o un pecado mortal. Para mi el abrazo es la medicina del alma que disipa la tristeza, el miedo, la ansiedad o cualquier malestar. Es algo así como una sopita de pollo para cuando estas enfermo que al tomarla te hace sentir mejor y con mas fuerzas, el típico remedio casero de las abuelas. En el abrazo encuentro una carga energética positiva que me recarga de amor, esperanza, sosiego generando un bienestar indescriptible. En lo personal me encantan los abrazos de osos, donde el apretón es fuerte y prolongado. saludos

  3. Gracias Manu!! Me identifico plenamente contigo. Es una pena como han magnificado el problema y lo están utilizando para arrasar con todo. Nos niegan hasta esa muestra de afecto tan necesaria como son los abrazos! El daño es tremendo, ni nos imaginamos cuanto!
    Esperemos que pase pronto esta pesadilla, vamos a salir de esta, todo se acaba y gracias a Dios podemos contar con vosotros, todo Esinec, que con vuestro apoyo en los entrenamientos y las formaciones van sanando corazones, sembrando esperanza y enseñándonos a vivir felices!
    Gracias por tus mensajes, nos hacen mucha falta.
    Un fortísimo abrazo!!

  4. Buenos días,
    Totalmente de acuerdo, yo necesito el contacto y la presencia, eso es una parte fundamental de la vida.
    Muchas gracias Manu
    Saludos y un fuerte abrazo 🥰🥰🥰🤗🤗🤗

  5. Buenas tardes, coincido con Manu ,yo era de muy poco abrazos y contacto físicos hasta que llegó el Rompiendo donde descubrí tantas cosas bonitas que no podía imaginar……
    Impaciente que pase esto y nos podamos abrazar

  6. Buenos días,
    Totalmente de acuerdo con Manu.
    Yo era una persona “esquerpa” hasta que llegue a los entrenamientos, en los que me percate de lo importante que es abrazar a las personas que quieres.
    Con lo de la pandemia reparto abrazos de corazón a corazón virtuales.
    Hay que tener fe en que esto pasara y la fuerza del abrazo persistirá.
    Un saludo

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