Decíamos la semana pasada que soñar es gratis y vale mucho. Hablábamos de la visión de vida, de cómo definir qué es lo que queremos crear en nuestra vida, en nuestro día a día.
¡Qué bonito es soñar, cuando nos lo permitimos! Pensar en la casa que tendremos, en la familia que construiremos, en el dinero del que dispondremos para hacer esto y aquello…
Realmente, permitirnos soñar es maravilloso. Implica conectar con ese niño o esa niña que todos llevamos dentro y que sabe perfectamente lo que quiere.
Aunque los adultos en los que nos hemos convertido a veces ni siquiera se atreven a pensar en ello, porque creen que es imposible.
Eso sí, ahora llega el siguiente eslabón de la cadena: tomar acción para dirigirte hacia esa visión.
Como dice mi admirado Laín García Calvo, tener una divina obsesión por esa visión que has creado en tu mente y que ahora quieres materializar.
Tomar acción masiva y contundente implica disciplina, resiliencia, pasión, coraje… Y, muchas veces, echarle huevos (u ovarios).
Porque cumplir una visión de vida poderosa no suele ser fácil.
Más bien implica una travesía en el desierto y pasar por momentos en los que sientes miedo porque ya no hay marcha atrás. Es lo que se conoce como el “punto de no retorno”.
Es ahí cuando el compromiso debe aparecer. Justo en ese preciso momento en el que sientes que las fuerzas flaquean y parece que no vas a llegar nunca a la meta, entonces debes tirar de agallas… o tirar la toalla.
El compromiso de verdad consiste en repetirte que, sí o sí, vas a lograr eso que te has prometido a ti mismo. Consiste en ser quien se requiera, en hacer lo que sea necesario.
Hay varios niveles de compromiso, es verdad; pero sólo uno de ellos te llevará a alcanzar tus sueños: el COMPROMISO con mayúsculas, sin matices, sin excusas, sin mariconadas (con perdón por la expresión).
En ESINEC decimos que hay cinco niveles de compromiso, en el que el primero es simplemente decir: “espero que suceda”. Eso no sirve de nada, obviamente. Es un brindis al sol, un rezo que espera que Él haga el trabajo.
¡Como si Dios no tuviera nada mejor que hacer que encargarse de ti! ¿Te suena la expresión “A Dios rogando y con el mazo dando”?
Seamos sinceros: ¿cuántas veces te responsabilizas de tus resultados? Soñar y declarar lo que quieres conseguir está muy bien. Pero sólo es el primer paso hacia la meta.
En matemáticas decimos: condición necesaria pero no suficiente.
Aquí surge una pregunta interesante: ¿cómo sé si estoy dándolo todo? Puedes creer que estás comprometido al nivel cinco (lo llamamos “comprometido, cueste lo que cueste”). Pero ¿cómo saber si eso es así realmente?
A riesgo de que algunas voces críticas (que siempre las hay) digan que soy resultadista, aquí tienes una propuesta interesante: el resultado es tu mejor entrenador.
Si estás consiguiendo lo que te habías propuesto, estás comprometido; si no lo estás consiguiendo, no lo estás. Mejor dicho: estás comprometido a no conseguirlo. ¿Duele?
Obviamente, no se trata de que estemos comprometidos conscientemente y que deseemos no lograr el objetivo que nos hemos propuesto. No es eso. Pero en el fondo tenemos aquello con lo que nos comprometemos.
Si quieres buscar excepciones, ok. Pero no dejes que eso te desenfoque el motivo principal de este artículo. O sí. Como tú quieras.
La propuesta es muy clara: decides qué vida quieres vivir y te comprometes con ella hasta que la consigues. O no. Habrá dificultades en el camino, por supuesto. Habrá circunstancias externas.
La pregunta aquí es: ¿serás más grande que tus circunstancias? Requieres tener un nivel de compromiso tal que, si la vida te lanza un reto, lo superes. Y si te lanza otro, también. Y así los que sean hasta lograr tu objetivo.
La palabra disciplina es importante en este punto. Pero no para que te sientas obligado a nada. A fin de cuentas, tú te has puesto el objetivo. Si ya no lo quieres, entonces ten el valor de decírtelo a ti mismo y no pierdas el tiempo.
Pero si aún estás comprometido con ese sueño, entonces tener disciplina es la mejor forma de honrarte a ti mismo, de asegurarte ser tu palabra. Si tú dices que vas a conseguir una cosa, la consigues, al precio que sea.
Suficiente por hoy. ¿Ya sabes quién requieres ser para lograr tu visión?
Feliz semana,
Por Manu Ramírez
Director General ESINEC
hola manu!!!
Pues si , el nivel de compromiso que tenia hasta ahora no se si estaba en 3 o 4 más bien 3 que 4 ,haciendo un reset y después de ver los motivadores videos, estoy preparado y si yo y decido que sea 5 como bien dices si o si ..estoy preparado para lo que viene .
un saludo …
me siento incapaz de comprometerme. me estoy hundiendo y no hago naaada