Cómo dejé de ser “Manu, mala leche”
¿Quieres saber cómo pasé de “Manu, mala leche” a “Manuel de Felicidad”?
Déjame que antes de explicarte la historia te haga unas preguntas…
¿Tienes la vida que quieres?
¿Consigues todo lo que te propones?
Y, sobretodo, ¿disfrutas de tu día a día?
Ya sé que son preguntas profundas y quizás incluso extrañas. La mayor parte de la gente simplemente va pasando los días, haciendo lo que puede. Se conforma y se resigna. Algunas veces los veo caminar por la calle como zombis, muertos en vida.
“Vamos tirando” es la expresión más habitual. Y más en épocas de crisis.
O, aún peor, algunos se engañan a si mismos. Y cuando les preguntas cómo están te responden que bien, con la mirada baja. Me dan ganas de decirles: “Pues díselo a tu cara, que parece no haberse enterado”.
Sé que suena duro, pero hace tiempo que dejé de venderme con los demás porque considero que no les hago ningún favor.
Te contaré algo: yo también estuve en esa situación, sin ilusiones y viendo cómo pasaban los días mientras yo intentaba (pero no conseguía) estar a gusto conmigo mismo y con la vida.
Esa misma vida que nos va mandando señales y que nosotros decidimos si aprovechamos o no. Porque la vida es sabia y nos manda siempre aquello que necesitamos para aprender. Lo que pasa es que no siempre queremos verlo.
A mí me envió una señal muy clara en febrero de 2007. Lo he contado en otras ocasiones, y no me cansaré nunca de repetirlo:
Entré a un supuesto curso de crecimiento personal que terminó siendo el entrenamiento de inteligencia emocional más poderoso que he vivido nunca.
Ahora lo impartimos en ESINEC bajo el nombre de Reingeniería del Éxito (RedEx). Yo mismo estoy al frente de dos de los cinco fines de semana de que se compone este entrenamiento.
Además, en esas mismas fechas ya lejanas de 2007, quien luego fue mi socio y sigue siendo mi amigo, el doctor Joaquim Valls, me habló por primera vez del entrenamiento del inconsciente que había creado, llamado Programación NeuroCaligráfica (PNC).
La primera persona en el planeta en probarlo
Puedo decir que fui la primera persona en el planeta en probarlo. Le vi tanto valor que ahora es otra de las formaciones estrella de ESINEC. Lo hemos convertido en un Máster en Inteligencia Emocional con PNC.
Me entrené durante meses con RedEx y PNC al mismo tiempo y decidí que quería dedicarme profesionalmente al mundo de la inteligencia emocional y del coaching. Quería apoyar a los demás a lograr la vida que quieren. Quería ayudarles a ser felices.
Por aquel entonces, yo daba clases de economía en diferentes escuelas de negocio y universidades públicas y privadas. Y no me sentía realizado. Me gustaba o que hacía, pero no le veía un gran valor añadido.
Yo quería ayudar a los demás. Descubrí que era eso lo que me hacía feliz a nivel profesional. Y además me lo apliqué en primera persona y mejoré mis relaciones familiares y con mis amigos. Pero especialmente la relación conmigo mismo.
Me formé en diferentes modalidades de coaching y en programación neurolingüística. Una vez más, le vi tanto valor a esta formación que en ESINEC impartimos el mejor Máster en Coaching con PNL en cuanto a la relación calidad-precio y atención a los alumnos.
Creé primero Instituto Kimmon con Joaquim Valls e Irma Rodríguez (mi entonces mujer) y luego ESINEC junto con Juanjo Soldevilla e Irma Rodríguez (somos tres socios fundadores; ahora Aitor (mi pareja) y Blanca también se han sumado al proyecto como nuevos socios).
Acepté mi orientación sexual como una parte más de mí, ni mejor ni peor. Y pude añadir un pasaje más al viaje de “Manu, mala leche” a mi primer libro autobiográfico, Manuel de Felicidad, escribiendo la siguiente obra: Cincuenta sombras de un gay.
El tiempo siguió pasando, seguí formándome y dedicándome a ayudar a cientos de personas cada año. Y hace tan sólo unos meses declaré al universo que soy un hombre abundante en el hasta ahora último libro, Maestría en Abundancia.
Tiene tanta fuerza que en ESINEC hemos creado un entrenamiento de treinta días para que puedas desbloquear la abundancia en tu vida. Se llama Código Billonario y es una auténtica revolución.
Algo más de trece años resumidos en unos pocos párrafos. Pero aún te lo puedo resumir más: pasé de ser un tipo malhumorado a declararme feliz por detectar las señales y luego tomar acción. Eso es todo.
Y hablando de señales: ¿te has dado cuenta de que se acaba el estado de alarma? ¿Has llegado a entender algo de lo que ha ocurrido estos tres meses o te ha pasado por encima?
Detectar las señas y tomar acción
Quizás estabas muy ocupado viendo Netflix o, peor aún, viendo las noticias con las que día a día nos trataban de manipular de una forma asquerosamente descarada.
Llevo tres meses diciéndolo y te lo repito una vez más: de esta crisis puedes salir fortalecido (si te formas) o jodido (si no lo haces). No hay más posibilidades. Vamos hacia un mundo desconocido y cambiante.
Digamos que ya has visto la señal. ¿He sido suficientemente claro al explicártela? El mundo grita, pero hay quien se pone tapones en los oídos. ¿Tú escuchas?
Entonces vamos rápidamente al segundo paso: tomar acción. Trataré de ser muy claro: el tren se está yendo y tú ahora puedes decidir subirte o no hacerlo.
El día 21, cuando termine el estado de alarma, todas nuestras formaciones volverán al precio oficial y dejarán de estar rebajadas por el precio de cuarentena.
¿Te vas a perder la oportunidad de formarte, de prepararte para ese futuro desconocido, a un precio ridículo?
La vida consiste en decidir algo y luego tomar acción contundente hacia eso. Así que ahora la pelota está en tu tejado. Yo sigo comprometido con ayudar a las personas a vivir una vida mejor, a lograr lo que se proponen, a ser felices.
Pero no todo el mundo se deja ayudar.
¿Serás tú uno de los que sí o de los que no?
Escríbeme si quieres que veamos juntos de qué manera te podemos apoyar desde ESINEC a que conviertas esta situación en una oportunidad y no en una especie de castigo divino.
Sea como sea, te deseo una feliz semana.
Por Manu Ramírez
Director General ESINEC